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En la actividad de los seguros, las compañías no hacen otra cosa que asumir el riesgo de cobrar una prima con la contrapartida de que quizá tengan que hacer frente a indemnizaciones por siniestros. El lado más negativo para el usuario, es cuando éste hace un seguro, paga una cantidad por ello y en el tiempo de vigencia del seguro no tiene ningún siniestro. En aquel momento, se podría decir que ha gastado un dinero para nada.
En el lado positivo para el usuario, está claro que compensa, porque cuando hay un siniestro, la cantidad que abona la aseguradora al usuario respecto a la prima pagada por el seguro es mayor que el daño sufrido. Claro que, es evidente que no es positivo pensar tener un accidente, por mucho y bien que nos cubra la compañía. A la hora de establecer lo que hay que pagar por contratar un seguro en una compañía.
• Coches más caros, reparaciones más costosas.
• Coches más exclusivos, piezas de reparación más costosas.
• Coches más potentes, más posibilidades de correr, más posibilidades de tener un siniestro.
• Cuanto menor sea la edad del conductor, más probabilidad de accidentes.
• Mejor las mujeres que los hombres, y mejor el casado al soltero.
• Menos experiencia, más posibilidad de accidente.
• Mejor el carro aparcado en el garaje que en la calle.
• Menos kilómetros recorridos al año, menos probabilidad de accidente.
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